PRESIDENTE OBAMA: LAS GUERRAS LAS DIRIGEN LOS GENERALES

Posted October 19, 2014 By Jorge Ros
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Hace poco más de dos meses, un grupo terrorista “multinacional” del que la mayoría nunca había escuchado hablar, alcanzó resonancia mundial cuando presentó un vídeo de la decapitación de un ciudadano norteamericano. Entonces nos enteramos de que ese grupo, se ostentaba como la Nación o Estado Islámico y ya ocupaba vastas áreas de Siria e Iraq.

Pronto nos enteramos también de lo sanguinarios que eran cuando se vieron vídeos de ejecuciones masivas de soldados iraquíes y sirios que habían sido capturados. No era un grupo pequeño, sino que eran decenas de miles, con ramificaciones en el mundo entero y que entre sus miembros se contaban ciudadanos de muchos países que tenían ascendencia islámica.

Siguieron los vídeos de otras decapitaciones de norteamericanos y británicos y todos nos escandalizamos y coincidimos que había que frenarlos, había que destruirlos, no tanto por ser sanguinarios, sino porque amenazaban extender su control para incluir áreas que pertenecían a innumerables países, entre ellos buena parte del sur de España.

Entonces el presidente Obama organizó una coalición en la que participan numerosos países  para combatir al Estado Islámico. Esa coalición incluía tanto a países de la OTAN como a muchas naciones árabes.

Hasta aquí, todo tiene lógica y aunque a mí no me gustan las guerras, reconozco que hay guerras necesarias y, aunque a esta no se le ha querido llamar guerra, es una guerra perfectamente justificada. Pero las guerras, cuando se hacen, hay que hacerlas bien. Se pelea para ganar y para no dar facilidades al enemigo. Pero aquí se comienza a perder la lógica.

No es aceptable que el presidente de Estados Unidos, que en este caso es simbólicamente el “Comandante en Jefe” y subrayo lo de simbólico porque el presidente Obama, sin ser militar ni nada que se le parezca (y las guerras las planean y las ejecutan los militares de carrera), se sintió con la capacidad y el conocimiento suficientes para establecer que la Nación Islámica sería derrotada sin la necesidad de usar tropas y estableció ese lineamiento: No usar militares sobre el terreno, ni fuerzas especiales ni nada de eso. O sea, va a ser una guerra aérea desde su consola de X-Box o de WII.

Con todo respeto, el presidente Obama, no está capacitado para tomar ese tipo de decisiones, hacer ese tipo de compromisos ni establecer ese tipo de restricciones a nuestros militares profesionales porque suceden muchas cosas no deseadas que complican o imposibilitan el logro de los objetivos y sobre todo cuando numerosos militares de profesión opinan lo contrario.

¿Cómo le vamos a pedir a nuestros aliados que usen tropas, si nosotros vamos a manejar la guerra a control remoto? ¿Cómo le vamos a pedir resultados a nuestros militares sin de entrada les negamos como recurso el uso de tropas?

Y peor aún, cuando declaró eso, Estados Unidos no disponía de la inteligencia necesaria para conocer en detalle al enemigo. ¿Cuántos eran? ¿Qué armamento poseían? ¿Qué entrenamiento habían recibido? ¿Cómo se habían integrado? ¿Qué iba a pasar cuando comenzaran nuestros ataques aéreos? En fin, para no extenderme mucho, no sabíamos casi nada.

Contar con que el ejército kurdo, los rebeldes sirios y el nuevo ejército Iraquí iban a ser los que proporcionarían las tropas fue un pésimo cálculo. Igualmente lo fue el pensar que los turcos dócilmente actuarían de la misma forma.  Los kurdos tienen sus propios problemas y carecen del armamento necesario aunque son los que están mejor preparados y ya están peleando, pero no pueden solos. Los rebeldes sirios tienen dos guerras al mismo tiempo y nosotros queremos que le den importancia primero a la nuestra, o sea, se enfrenten al Ejército Islámico y se olviden por ahora de derrocar a Bashar al-Assad. El ejército iraquí es sub-profesional y cuando ve las cosas ponerse duras, se desbanda y huye dejando su armamento en manos de los islamistas. Por último, los turcos, que tienen el sexto ejército del mundo y son miembros de la OTAN, no están dispuestos a intervenir sólo porque les digan que lo hagan. Ellos están listos para actuar, pero exigen que se cumplan otros compromisos por parte de los países de la  coalición antes de comprometer su ejército y esto incluye que también haya ejércitos de otros países y sobre todo de Estados Unidos. También exigen que dentro de los objetivos se incluya derrocar al presidente de Siria Bashar al-Assad.

O sea, no es tan fácil como el presidente Obama pensó. Estamos ante una guerra muy seria e importante, que debe tomarse con toda la seriedad posible. Obama tiene que entender que aunque le hayan dado el “Premio Nobel de la Paz” sin que nadie sepa por qué, este es momento de guerra, y nadie se lo va a quitar porque hasta aquellos que sin razón aparente se lo otorgaron, reconocen que esta guerra hay que pelearla y hay que ganarla.

Obama ya reconoció que Estados Unidos había subestimado la amenaza que representaba ISIS y tanto él, el congreso y las agencias de inteligencia norteamericanas (CIA, NSA) tienen una calificación muy pobre según la percepción de los ciudadanos. El presidente Obama también reconoció que no se había calculado bien el tamaño y la capacidad del Ejército Islámico, pero a pesar de eso se sigue diciendo que no hacen falta tropas, mientras que la mayoría de los generales en activo lo cuestionan veladamente y los retirados lo cuestionan abiertamente. Sin tropas, la guerra contra ISIS podría ser un fracaso muy peligroso y no es un juego de X-Box sino una guerra real.

Y que quede clara una cosa. No nos enfrentamos a los islamistas porque estén decapitando gente, sino porque representa una amenaza real y muy peligrosa para el mundo libre. Nosotros somos muy amigos de Arabia Saudita, que es un país que se rige por la Ley Sharía (que es el código moral y penal islámico) y ahí continuamente decapitan públicamente a personas acusadas de Narcotráfico, Violación e incluso a opositores. Entre 2012 y 2013 en Arabia Saudita se decapitaron 158 personas y en lo que va de 2014 llevan decapitadas 59 personas.

Y el decapitador también se encarga de amputar manos, brazos y piernas y aunque no se menciona en la fuente consultada, me imagino que también amputará otros órganos. Pero esto no nos preocupa en Arabia Saudita, ni en Qatar, ni en los Emiratos Árabes Unidos ni en otros países árabes amigos, ni es el tema de la guerra. La guerra contra ISIS es porque el Ejército Islámico es más radical que Al Quaeda, y entre sus miembros hay ciudadanos norteamericanos, ingleses, franceses, españoles, etc. que pueden realizar atentados brutales y sanguinarios así como decapitaciones en cualquiera de nuestros países y traer la guerra dentro de nuestras fronteras. Son una amenaza real y descomunal.

A pesar de los intensos bombardeos de la coalición, no se ha podido detener el avance del ejército islámico que ya está muy cerca de Bagdad, aparte de que ha logrado ocupar numerosas ciudades iraquíes. Y como se carece de inteligencia precisa en la zona donde operan, solo se pueden atacar blancos como edificios, oficinas o refinerías petroleras, pero los islamistas ya han aprendido como esconderse de los aviones y siguen avanzando, quizá más lentamente, pero continúan avanzando y donde llegan realizan masacres indescriptibles.

Por eso esta guerra no es un juego. Sería conveniente que el presidente Obama guardara su consola de X-Box y permita que sus militares organicen la guerra de forma que sea ganable en el menor plazo posible, y si eso requiere el uso de tropas, hay que usarlas. Paremos de jugar con fuego, porque nos vamos a quemar.

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CUBA: RECONCILIACIÓN Y CAMBIO

Posted October 7, 2014 By Jorge Ros
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Cada vez se habla más de buscar una reconciliación nacional y creo que la mayoría de los cubanos coincidimos en ese objetivo. Y esto se aplica tanto a los cubanos que viven en Cuba como para los  que vivimos fuera.

Pero hay grupos que se oponen a esa reconciliación y cada uno de ellos tiene sus razones que tienen que ser analizadas y consideradas. Algunas serán encontradas válidas otras quizás serán cuestionadas pero finalmente son sus razones, y tienen su derecho a expresarlas.

Para mucha gente que vive en Miami, cuando se habla de reconciliación nacional, enseguida saltan a la vista los sufrimientos, las torturas, los maltratos y las violaciones de derechos humanos que ellos o sus familiares sufrieron en Cuba. Y enseguida mencionan yo no puedo olvidar, yo no puedo perdonar.

Todo eso se dice con cierto dejo de venganza y es entendible. Es humano pensar así, porque el pueblo cubano ha sufrido y sigue sufriendo mucho y es muy difícil olvidar las vejaciones, los maltratos o la pérdida de un ser querido. Si difícil es perdonar, mucho más difícil es olvidar. Sin embargo tenemos que estar de acuerdo de que la  única forma de buscar justicia ante los delitos cometidos es mediante un poder judicial independiente de los otros poderes, con tribunales perfectamente establecidos y presididos por jueces independientes.

Esos tribunales no existen actualmente en Cuba por lo tanto aspirar a que se haga justicia de forma inmediata es totalmente imposible. El tiempo probablemente permita que en Cuba vuelvan a existir tribunales independientes. Y ojo, hacer justicia por propia mano sería venganza y eso es algo que no podemos admitir si queremos sentar las bases de una cuba futura democrática.

Pero por este impedimento, muchos de los cubanos de la emigración o del exilio como se les quiera llamar, no estarían dispuestos a sentarse en una mesa con nadie para negociar cambios en la situación cubana.

Por otro lado, los que están en el poder en Cuba en estos momentos no pueden dar su opinión y están sometidos a aceptar como válida la opinión del número uno, del comandante en jefe.  Sólo la opinión del número uno cuenta y hay que coincidir con él para poder conservar la posición de privilegio que se ha obtenido a lo largo de los años. Pero es altamente probable que muchos de ellos también deseen una reconciliación, solo que no pueden decirlo.

Cuando alguna de esas personas lleguen a ser el número uno en Cuba, entonces podrá expresar lo que piensa y es muy probable que  diga que se desea buscar una reconciliación entre todos los cubanos.

La biología ha venido actuando poco a poco y muy pronto, a más tardar en cuatro años, o sea, 2018, una nueva generación formada por cubanos nacidos después de la revolución estará por primera vez en posiciones de mando y en ese momento podremos saber cómo piensan, nunca antes.

¿Cuáles son las ideas de esos jóvenes que crecieron en la Cuba revolucionaria? Jóvenes que vivieron las carencias, del período especial y que conocieron de primera mano los procesos que condujeron tanto a la desintegración de la Unión Soviética como a los cambios en China, y que a la vez han visto a sus amigos y compañeros irse del país y verlos triunfar en el extranjero, y que también han viajado y han podido comparar como se vive en un país pobre cualquiera de Latinoamérica con la forma en que se vive en Cuba.

Ellos saben que Cuba en su momento fue la joya de Latinoamérica porque diariamente ven las ruinas de La Habana, que fue la ciudad más bella del Caribe. También saben que la reconciliación es indispensable porque no podemos seguir viviendo tantos problemas y una división artificial en dos cubas por más años. Ya es momento de que los cubanos dejemos de pelearnos entre nosotros mismos.

Hay que acabar con la separación de las familias, los hijos lejos de sus padres y aquellos que no vuelven a ver a sus hermanos o a sus padres y dejar de criticar a los que ahora, gracias a los cambios en las leyes migratorias pueden hacerlo. ¡ Qué bueno que ellos pueden hacer algo que anteriormente nosotros no podíamos ¡

Hay muchos que dicen que no viajan porque no le quieren dar dinero al gobierno, lo que es cierto porque cuando uno va, quiera o no le da dinero al gobierno, pero el amor de una madre, el amor a la familia o el amor al hijo que se dejó atrás vale más que cualquier otra cosa. Por otro lado, decir que gracias a los que viajan se va prolongar la existencia del comunismo en Cuba es una falacia.

Llevamos años diciendo que Cuba está en crisis y que ya el gobierno no aguanta más. Llevamos años diciendo que el gobierno va a caer y el gobierno sigue y sigue porque un régimen totalitario no cae ni por situación económica ni por hambre y es demasiado fuerte para que la postura de enfrentamiento de algunos grupos disidentes lo haga caer.

Por lo tanto la única posibilidad es una reconciliación y un cambio para que los cubanos hablemos entre nosotros y nos pongamos de acuerdo en trabajar juntos para hacer esos cambios económicos que Cuba necesita para convertirse en un país próspero y a la vez eliminar todas esas violaciones a los derechos humanos que tanto nos duelen, terminar con los actos de repudio, terminar con los golpes, con los encarcelamientos.

Reconciliación y cambio van juntos y no puede haber reconciliación si no hay un cambio y el cambio se tiene que dar tanto en Cuba como fuera de Cuba y buscar que exista una normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos para que nuestro país vuelva a tener el potencial de crecer en base al trabajo y del esfuerzo de sus hijos, y volver a ser ese gran país que alguna vez fue.

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ACUERDOS Y DESACUERDOS

Posted September 26, 2014 By Jorge Ros
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Hace algunos días un amigo expresó un comentario relativo a los desacuerdos  que él ha tenido con sus padres y hacía un paralelo con los desacuerdos entre los cubanos.

De hecho, todo en la vida está lleno de desacuerdos. Hay desacuerdos entre hermanos, hay desacuerdos entre amigos, hay desacuerdos con nuestros padres y nuestros propios padres muchas veces tienen desacuerdos entre ellos. Pero aunque puedan llevar en ocasiones a una discusión, normalmente por tener una diferencia nadie se pelea con el otro.  Eso hacen las personas civilizadas.

Desde luego, los cubanos somos especiales y como decía Don Luis Aguilar León en su célebre escrito “El Profeta habla de los cubanos”,  con los cubanos no se puede hablar de lógica, porque la lógica implica razonamiento y mesura y los cubanos somos hiperbólicos y desmesurados y como ejemplo decía que si un cubano invitaba a alguien a comer, no lo invitaba a un buen restaurante sino que lo llevaba “al mejor restaurante del mundo”.  Por eso durante un desacuerdo,  rara vez un cubano le dirá “no estoy de acuerdo con usted” o “no coincido con usted”.  Don Luis Aguilar decía que los cubanos cuando discuten, lo que dicen es “usted está completamente equivocado” y sin lugar a duda hay muchos cubanos que reaccionan así.

Pero en una discusión familiar y fraternal, no se tiene que llegar a esos extremos.  Aparte en una discusión entre padres e hijos no existe la democracia, sino que se aplica la línea de autoridad y la última palabra la tienen los padres. Aunque tomen nuestra opinión en cuenta, ellos deciden por nosotros y su decisión es inapelable. Se aplica el “organigrama familiar” y lo que diga papá (y muchas veces mamá) es lo que se hará.

Y si a nivel familiar encontramos desacuerdos,  en asuntos económicos, sociales y políticos a nivel nacional, también habrá desacuerdos. Eso es típico de la democracia y por eso se realizan elecciones y escogemos representantes que tratan de llegar a consensos entre ellos. Nótese que digo “llegar a un consenso” en donde la parte que tiene la mayoría no necesariamente impone su voluntad, sino que se trata de llegar a una solución que pueda ser aceptable para todos, aunque no sea la mejor. Así se maneja la política de altura.

Hay otra política en la que una parte busca la mayoría para imponer su voluntad y no acepta la opinión de los demás. En este caso se está aplicando el principio de autoridad y el organigrama manda. Eso lleva a decisiones que son rechazadas por un porcentaje fuerte de la población pero que tienen que ser acatadas. Pero la democracia da revanchas, y el que hoy perdió puede ganar mañana. Eso crea un incentivo para buscar una política de consensos. Hoy por ti, mañana por mí, y permite sentar las bases de un país más estable y con un horizonte o visión compartida que permite establecer políticas de largo plazo.

En Cuba, no hay democracia, hay una unanimidad porque así lo impone la dictadura totalitaria donde el que manda es el único que opina. Y esa opinión se impone por la fuerza y como nos enseñaba Isaac Newton en sus leyes de la Mecánica Estática, toda fuerza o acción genera una reacción igual y en sentido contrario para mantener el equilibrio. Pero como la Dictadura tiene más fuerza, no hay equilibrio y se impone la opinión del número uno, llámese dictador o comandante y el desequilibrio se rompe utilizando la violencia, dando golpes, con actos de repudio, con encarcelamientos injustos e inmerecidos, y hasta matando si fuera necesario.

Así se gobierna Cuba ahora. El gobierno tiene la única opinión y la impone y obliga a que se siga. Y el que no la acepte sabe a qué se expone, porque a la más mínima situación que el gobierno estime peligrosa, se responde con violencia desmedida, con golpes, con cárcel. Con cubanos enfrentados y lastimando a otros cubanos.

Cuando no se tiene la razón, se gobierna a palazos, pero, que forma más detestable de gobernar es esa,  aunque es la forma típica del totalitarismo marxista cubano.

¿Cuándo entenderán que un país no se gobierna a palos?

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LOS ERRORES DEL CAPITALISMO Y DEL MARXISMO

Posted September 15, 2014 By Jorge Ros
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El presente artículo puede aplicarse a cualquier país, aunque está escrito desde nuestra perspectiva. Sabemos que el Marxismo no funciona y aquí explicamos solo algunos de los errores  que lo llevan al fracaso, pero también analizamos los errores que muchas veces hacen fallar al Capitalismo, sobre todo cuando se lleva al extremo. Por regla general todos los extremos son malos y eso se aplica al Capitalismo y al Comunismo Marxista por igual.

Cabe hacer notar que el Comunismo Marxista o Marxismo, es en sí un extremismo, pues toma principios del Socialismo y los lleva al extremo. Este es el caso cubano, y aparte, no le llaman Comunismo sino Socialismo, lo que confunde a las personas que creen que son lo mismo, siendo que el Comunismo es un Socialismo mal entendido, súper extremista e intrínsecamente diabólico.

Algo similar sucede con el Capitalismo, cuando los Capitalistas de extrema derecha consideran que su extremismo es el único Capitalismo que existe y tildan de “Socialistas” y “Marxistas” a todos los que no piensan exactamente igual a ellos,  lo que es incorrecto. El Capitalismo en general se refiere a los sistemas basados en una economía de mercado, y en la Ley de la oferta y la demanda, que es una ley económica tan absoluta como lo es la ley física de la Gravedad.

La oferta y la demanda están presentes y afectan por igual, independientemente del sistema económico que se utilice, pero muchos economistas y casi todos los políticos la ignoran o no la toman en cuenta.

Dicho lo anterior, vamos a pasar a comentar algunos de los principales errores que se cometen  en cada uno de esos sistemas económicos y para ello, vamos a suponer que las demandas son elásticas (defino el concepto en una nota explicativa al final) y sin incluir factores adicionales. Esto es válido, porque dentro de buena parte del rango, las demandas de los bienes y servicios tienden a ser elásticas:

Errores del Marxismo:

  1. Creer que es bueno el Control de Precios o los Precios fijados por el gobierno:
    Esta es una medida populista muy atractiva. Bajar o subir el precio de un producto para poner contenta a la gente. La ley de la oferta y la demanda se aplica y si se baja un precio, la demanda aumenta y viceversa. La mayoría de las veces los precios se fijan abajo del costo de producirlos, ya que éste no es tomado en cuenta. En consecuencia, las fábricas no pueden producir una cantidad adecuada y mientras más producen más dinero pierden, se descapitalizan y se genera escasez.
  2. Creer que el Capital es un problema y que lo importante son los trabajadores (los proletarios):
    Esto es una gran falacia, porque para fabricar cualquier producto se necesita invertir en terrenos, Instalaciones, Maquinaria y Capital de Trabajo. Para eso hace falta Capital. Sin él no se generan empleos ni se producen bienes. Como establecieron la “Dictadura del Proletariado”, el Gobierno (Dictador) dice representar a los obreros que así pierden su personalidad propia. Y como no permiten Capitalistas, el gobierno es el que tiene que invertir pero no tiene dinero propio, sino  que administra el dinero de todos, y esa suma es limitada, y no se pueden generar inversiones suficientes. Entonces la economía se cae, se genera más escasez y se desploma el nivel de vida.
  3. Creer que el Control de Precios control la Inflación:
    El control de precios no controla la inflación, sino que la reprime. Cuando se controla un precio, se desestimula la producción, y se genera escasez. La ley de la oferta y la demanda hace que cuando hay escasez, los precios se disparen. Por eso surgen “mercados paralelos” o “mercados negros” donde se consiguen los productos, pero a precios muy superiores al precio controlado, que la gente normalmente no puede pagar. Y cuando llega el momento que el gobierno no puede sostener la situación y cede, la inflación reprimida y acumulada se dispara, causando una afectación mayor en la economía.
  4. Creer que hay que garantizarle empleo a todas las personas (Pleno empleo):
    Los empleos no se crean por decreto, sino por necesidad económica (nuevamente oferta y demanda). Y siempre existirán personas sin trabajo. De manera temporal el gobierno puede generar una demanda, por ejemplo aumentando las obras públicas o comprando más aviones o tanques de guerra, pero en un sistema comunista esto no funciona y solo genera más inflación. La única forma de crear empleos es establecer condiciones favorables para que el Capital invierta, incluyendo el Capital extranjero, pero los sistemas comunistas rechazan el Capitalismo.

Errores del Capitalismo

  1. Creer que en el Capitalismo el estado no interviene en la economía:
    Una de las cosas que los Capitalistas más critican, es una de las primeras que ellos hacen. Me refiero al control de la economía por parte del estado. El Capitalismo lo realiza sutilmente a través del llamado Banco Central, que controla la emisión de dinero, las tasas de interés, y muchas otras cosas. En teoría está controlando la inflación, pero lo que hace es controlar la oferta de dinero a través de los bancos, y su costo que es la tasa de interés o precio del dinero. De esta forma controla la oferta y la demanda de bienes a través del crédito, y permite que las empresas produzcan más o menos bienes y/o que los consumidores adquieran más o menos productos.
  2. Creer que lo más importante es el Capital y que hay que beneficiarlo solo a él:
    Esto es falso. El Capital es tan importante como el trabajo y ambos se necesitan mutuamente. Sin el trabajo el capital no puede producir y sin el Capital que invierte en nuevas empresas, no se generan empleos. Por eso en una economía sana, tanto el capital como el trabajo deben beneficiarse. La mano de obra, que son las personas, no deben sacrificarse para que el capital obtenga una ganancia, como tampoco el Capital debe sacrificarse para que la mano de obra obtenga un beneficio. Lo correcto es buscar un sano equilibrio.
  3. Creer que cuando se genera riqueza, esta se distribuye sola:
    En toda empresa, la riqueza que se genera aparece como utilidades. Si esas utilidades no se redistribuyen por la vía fiscal, se le acumulan solo a los Capitalistas. Por eso debe existir un régimen fiscal equilibrado que asegure que parte de la riqueza generada se transforme en una mejoría de las condiciones de vida proporcionando educación básica, servicios médicos,  pensiones de jubilación, y otras prestaciones y beneficios sociales.
  4. Creer que las prestaciones sociales son la causa del déficit fiscal y el aumento de la deuda:
    Eso es totalmente falso. El pago de las prestaciones sociales está ligado a los ingresos fiscales. El déficit fiscal se produce cuando el ingreso fiscal no es suficiente para cubrir los gastos; las prestaciones solo son parte de esos gastos. Normalmente el déficit se origina por una mala administración gubernamental o por una caída de la economía en el ciclo económico. Por ejemplo, desde 1994 hasta 2001 en Estados Unidos se estuvieron bajando los impuestos continuamente, sin modificar los gastos y esto creó déficit; En 2001 comenzamos una Guerra cuyo gasto no estaba presupuestado y su costo creo déficit. En 2007 se tuvo una depresión muy fuerte que provocó una caída en los ingresos fiscales y los gastos se tocaron muy poco. Todo esto produce un déficit que se va acumulando.Por eso todo gasto que el congreso apruebe, debe incluir la fuente de fondos para cubrirlos, y si se tiene un gasto extraordinario, como una guerra, debe crearse un impuesto especial de guerra para pagarlo y no dejar que se aumente el déficit de la cuenta corriente.
  5. Creer que aumentar el Salario Mínimo provoca siempre desempleo e inflación:
    Esto sería cierto si la mayor parte de la población ganara el salario mínimo, pero solo el 2.6% de los norteamericanos lo ganan. Un reciente estudio de la prestigiada revista the Economist demostraba que aumentarlo a $10 por hora no causa ningún efecto, y comentaba, que basado en estudios y experiencias previas en otros países, el salario mínimo podría subirse más sin generar un efecto negativo en la economía. El estudio comentaba que un valor igual o menor a $15 por hora, o sea el doble del actual, no causaría desempleo ni inflación.

Desgraciadamente en los últimos años se ha querido bajar los gastos para bajar los impuestos y se ha buscado recortar las prestaciones sociales para hacerlo, pero eso es hacer caer todo el peso de la reducción en un solo sector, rompiéndose la equidad. No es posible que las personas de clase media, después de trabajar toda su vida y pagar sus impuestos oportunamente, al jubilarse se conviertan en pobres. Un gran país, que dice ser el número uno del mundo, no puede permitir eso.

Ya sabemos que los sistemas Marxistas fallan, pero también sucede en los sistemas Capitalistas, y el Capitalismo falla, porque no se siguen las reglas económicas, porque los políticos votan en muchos temas que ignoran y porque no se lleva a cabo una administración adecuada de los recursos. Entonces, la economía se subordina a la política y se toman decisiones sin conocer  el impacto que pueden tener.

Muchos de los representantes estatales, gobernadores, congresistas y senadores no dominan los conceptos económicos y administrativos básicos. Si para ejercer diversas profesiones y oficios como ser carpintero, vendedor de bienes raíces, o Ingeniero en Calidad se requiere pasar un examen de certificación, ¿No sería conveniente establecer como requisito que para poder aspirar a ocupar ciertos cargos públicos se tenga que obtener una certificación que asegure tener ciertos conocimientos?

Con eso no se evitarán los errores, pero pueden disminuirse notablemente.

Nota: Demanda Elástica e Inelástica: La demanda es elástica cuando una disminución del precio produce un aumento considerable de la demanda. Por ejemplo, si baja el precio del huevo, mucha gente que no come huevos o come pocos, empezará a comer más huevos y aumentará la demanda. Es un ejemplo de demanda elástica. Pero si seguimos bajando el precio del huevo, llega un momento en que la gente ya no puede comer más huevos y la demanda se estanca. En ese momento, la demanda se convierte en inelástica.

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QUIEN ES CULPABLE POR LA TRAGEDIA CUBANA

Posted September 7, 2014 By Jorge Ros
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Voy a dedicar esta columna para relatar un poco de la historia de Cuba y de los acontecimientos que desembocaron en la gran tragedia que ha sido el triunfo de la revolución castrista.

El 10 de octubre de 1948, Carlos Prío Socarrás tomó posesión como Presidente constitucional electo de Cuba sustituyendo a Ramón Grau San Martín que había terminado su período. Una coalición de partidos apoyó a Prío para ganar esas elecciones, siendo encabezados por el Partido Revolucionario Cubano Auténtico al cual pertenecía Prío.

El gobierno de Carlos Prío fue un gobierno muy corrupto, pero la corrupción era algo que había echado raíces en la política cubana. Cuentan que en alguna ocasión Prío dijo “dicen que yo fui un presidente terrible para Cuba. Eso puede ser cierto. Pero fui el mejor presidente que jamás Cuba tuvo”. La realidad es que no lo fue.

El 10 de marzo de 1952 un militar, Fulgencio Batista Zaldívar, dió un golpe de Estado y derrocó al gobierno constitucional en funciones. El gobierno de Prío podía haber sido bueno o malo, pero era constitucional y había sido electo por el pueblo cubano en elecciones libres.

Batista había sido presidente de 1940 a 1944, y por cierto había sido un muy buen presidente, y al término de su mandato realizó elecciones libres y entregó el poder a su sucesor electo, el Dr. Ramón Grau San Martín, quién ocupó la presidencia de 1944 a 1948 entregando el poder a Carlos Prío que había sido electo para sucederlo.

La constitución cubana de 1940 permitía la reelección no continua del presidente, y para las elecciones de 1952 Fulgencio Batista se presentó nuevamente como candidato. Sin embargo en esa ocasión no tenía la mayoría de las preferencias electorales, y sabiendo que no iba a ser electo decidió tomar el poder por la fuerza y así se produce el golpe de Estado del 10 de marzo.

Una de las principales razones que posteriormente llevó a que triunfara la revolución castrista fue el que se hubiera roto el proceso constitucional. Un año después, Fidel Castro dirigió un grupo que atacó el cuartel Moncada en Santiago de Cuba. El grupo fue derrotado y Fidel Castro fue hecho preso y condenado a 15 años de cárcel en un juicio en el que él asumió su propia defensa, pronunciando el célebre discurso “La historia me absolverá”. Aunque derrotado, preso y condenado, el audaz ataque al Moncada le permitió a Castro convertirse en una celebridad de la oposición.

No obstante, el ambiente político en Cuba distaba mucho de ser adecuado, y Batista decidió que debía legitimar su presidencia y convocó a elecciones generales que se llevarían a cabo el 1 de noviembre de 1954.

La reacción a la convocatoria fue mixta. Fue rechazada por Carlos Prío, y aceptada por Ramón Grau San Martín. Desde luego Batista declaró que él también sería candidato. Prío y Grau pertenecían al Partido Revolucionario cubano auténtico, que  era el partido más popular en Cuba, pero las diferencias entre Prío y Grau lo dividieron y debilitaron. A Batista lo apoyaba el Partido Liberal cuya fuerza política le había permitido ganar ya cuatro elecciones presidenciales.

Carlos Márquez Sterling, había obtenido apoyo para ser candidato del Partido Ortodoxo pero fracasó en lograr la unidad y trató de formar una fuerza unificada contra Batista, invitando a Grau a cancelar su candidatura y formar una coalición con un candidato aceptable a ambas fuerzas políticas.

Márquez Sterling también se reunió con el gobierno para tratar de asegurar las garantías necesarias para participar en las elecciones y así fue que se reunió con el Dr. Santiago Rey Pernas que presidía la Comisión nombrada por el gobierno de Batista. Hubo una fuerte discrepancia por el concepto de voto libre y directo que establecía que los votantes no tuvieran que votar por el partido al que representaban.

Santiago Rey no aceptó esa condición aduciendo una cuestión de “principio electoral”. Pero al Margen de las gestiones de Márquez Sterling, la directiva del partido ortodoxo, en una reunión auspiciada por el Director de la Revista Bohemia, Miguel Ángel Quevedo, declaró por conducto de Raúl Chibás (Hermano de Eduardo Chibás) que ellos no participarían en él ninguna elección que fuera presidida y supervisada por el régimen de Batista.

Durante el comienzo de las campañas electorales se notaba una  sorprendente tendencia de apoyo de los auténticos para Grau San Martín, pero muchos se pronunciaban por la abstención y eso no le permitió a la candidatura de Grau agarrar la fuerza suficiente y aparte, sus mítines eran continuamente interrumpidos por elementos comunistas que apoyaban a Batista. Eso hizo que Grau acabara por retirarse de la carrera presidencial (retraimiento), aunque en las boletas apareció su nombre pues “no se pudieron cambiar”.

En realidad, Fulgencio Batista y Saldívar fue candidato único y es difícil perder una elección cuando uno es el único candidato. Los resultados finales publicados mostraban:

RESULTADO 1954

De esta forma, Fulgencio Batista trató de legitimar su permanencia en el poder después del golpe de estado. En medio de un gobierno de muchas obras públicas, buscó calmar a los que se le oponían decretando una amnistía general de la que se benefició Fidel Castro quien se exiló en México.

Batista no logró aceptación y la rebelión en su contra fue aumentando a la vez que aumentaban la represión y las torturas. La rebelión fue creciendo, y el gobierno de Estados Unidos decretó un embargo de armas y otros bienes para presionar la salida de Batista, y así fue derrocado, los comunistas se apropiaron de Cuba, y siguen ahí.

Si hay que señalar a los culpables de la tragedia cubana, habría que mencionar a Fulgencio Batista Saldívar, al Director de la Revista Bohemia Miguel Ángel Quevedo, (quien de hecho aceptó sus muchas culpas en un “Mea Culpa” que escribió antes de suicidarse en Agosto de 1969) y al gobierno de Estados Unidos y de manera especial a la CIA y al periodista Herbert Mathews del New York Times quien a sugerencia de la CIA y ayudado por la misma, entrevistó a Fidel Castro en la Sierra Maestra y lo presentó al mundo con la imagen de un Nazareno redentor.

Hoy, en 2014, la Revolución Marxista sigue en el poder, jamás se hicieron elecciones, y el pueblo cubano sigue sufriendo una represión totalitaria y una violación sistemática de los Derechos Humanos. ¿Hasta cuándo?

Eso sólo Dios lo sabe.

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